Halla por el siglo V antes de Cristo, después de la caída de la grandiosa Roma: una época de inestabilidad, oscuridad y llena de misterio, en la que nacieron muchas de las más fantásticas leyendas. En este periodo, el miedo estaba haciendo que una nueva fe se extendía como la pólvora, y las gentes abandonaban sus ancestrales creencias, para abrazar a Jesús.

En irlanda estaba profundamente arraigado el culto a los espíritus de los bosques, guiado por los druidas, puesto muy importante en la tribu. Estas eran las personas encargadas de estudiar las artes mágicas, atender y comunicarse con los espíritus del bosque y guiar espiritualmente a su pueblo.
Este hecho no gustó a los duendes y espíritus de la naturaleza, que hasta el momento gozaban de las ofrendas y veneración allá por doquier. Hay centenares de testimonios que afirman que los duendes hicieron la vida imposible a los primeros cristianos: robándoles, haciéndoles caer en la tentación, no dejarles conciliar el sueño, provocarles picores… Estos tuvieron que tener mucha paciencia en su misión evangelizadora por las tierras irlandesas.

San patricio, patrón de Irlanda

Pese al acoso con el que los duendes hostigaban a los misioneros, el avance de la promulgación de esto, encabezados por San Patricio, estaba cautivando a muchos isleños que abandonaban el ancestral culto a los bosques y animales. Ante esta situación los druidas irlandeses convocaron su consejo, allí se reunirían los más sabios para dar una solución.
El consejo se celebró en un claro en el bosque a media noche bajo la luna llena, para que la reunión fuera en presencia de todos los seres mágicos. Los sabios estaban visiblemente inquietos, no se reunía un consejo de sabios al completo des de la edad de los héroes. Entre los más viejos druidas predominaba la idea de confiar en los espíritus del bosque, que, a pesar de una fe nueva, finalmente obtendrían de una u otra manera las ofrendas a las que están acostumbrados, pero no hay nada que temer de ellos. Hasta que llegó el turno de palabra llego al infame druida Lucetmail, que tenía sus propios planes entre manos, y poco le importaba que unos cuantos duendes estuvieran enojados. Este pronunció su discurso:

– Los espíritus están inquietos. Des de muchas aldeas llegan historias de desapariciones y malos augurios, maldiciones y embrujos. Les hemos colmado de obsequios y comidas suculentas y siguen insatisfechos. Porque estos invasores están poniendo en peligro su poder mágico que emana de esa fe que los cristianos reclaman y que protege nuestras aldeas. Los espíritus sienten un profundo agravio por permitir la promulgación de una fe que va contranatura. Son muchos los que han avistado grupos cada vez más numerosos de duendes, no hay duda, los trasgos están empezando a reunirse en pie de guerra.

Estas palabras causaron gran alboroto, pero el estruendo que vino a continuación hizo que los ancianos palidecieran y casi que mancharan sus togas. Una voz estridente y chillona emano del bosque, la voluntad de los espíritus del bosque creyó todos, esta dijo:

-Desondráis a los espíritus elementales! Vuestras ofrendas son miserables… – un profundo suspiro como de dragón- Los duendes están sedientos de sangre, la vuestra o la de los cristianos. Esa sangre deberá ser entregada en el viejo olmo de este mismo bosque, o se desataran las hordas de trasgos de los abismos como antaño en la era de los magos.

Asamblea de sabios druidas

La voz ceso, la atmosfera volvió a su ligereza habitual, los druidas seguían perplejos. Lucetmail había urdido un plan con una Banshee, un viejo espíritu de duende atormentado y malicioso, para obtener la inmortalidad y el caudillaje del reino de los hombres, prosiguió su teatro ante la asamblea de sabios.

– Compañeros protectores de la magia, el deseo de los espíritus elementales ha sido revelado aquí en la asamblea en presencia de los más sabios, para que de estos se a la delicada decisión de llevar nuestro pueblo a la guerra.
Uno de los sabios, Lochru, se pronunció:

– He viajado por toda la isla y he tratado con muchos duendes de diferentes partes del país. Todos sabemos cómo estos seres las gastan, pero de buen trozo sabemos que estos no son los más peligrosos. Se que jamás en esta vida se acaba de aprender, pero te puedo asegurar que esa voz que hemos presenciado no era la de un duende, los duendes son nuestros amigos mientras, son seres simples que no precisan de grandes ofrendas. Y precisamente ellos me han contado lo que estas husmeando las viejas grutas, ¿que estas tramando Lecetmail? Sabes que ese sitió fue enterrado por las magias oscuras.

Esto era un tema controvertido entre los duendes, antaño había sido motivo de guerras internar provocadas por la codicia que acabaron con el destierro y olvido de aquellas artes. Sin embargo, muchos de los druidas presentes habían intentado recuperar parte de esas ciencias, como practica académica y simple afan de saber. A esto fue a lo que Lucetmail se acogió:

– Que golpe más bajo bien querido compañero Lochru, que osada acusación sin apenas saber nada de mi trabajo, que simplemente consistió en encontrar un monolito enterrado para recuperar una antigua canción para tranquilizar a los peces del lago.

Finalmente, se procedió a la habitual votación, donde el recelo a los invasores y el espectáculo presenciado se hicieron patentes. La decisión fue casi unánime: ¡Guerra!
El veredicto del consejo fue transmitido a todas las aldeas de la isla, y en cuestión de una semana se inició una cruenta presecución de los cristianos y conversos. Las ofrendas de los caídos fueros llegando al olmo acordado.
Aquella noche un terremoto y un fulgor rojo lejano despertó a todos en la zona: una guarida de trasgos emano de las entrañas de la tierra. El plan de Luceitmail y la Banshee había surgido efecto, estos habían invocado un ejército de trasgos de las profundidades para reinar en toda Irlanda.

Horda de trasgos saqueadores

Fácilmente los trasgos se hicieron cos todas las aldeas desguarnecidas, y se desplazaban al sur persiguiendo a las mujeres y niños que huían donde se encontraban los hombres de armas, incrédulo ante las aterradoras y desconcertantes noticias que llegaban de sus pueblos. De lado quedo batallar a los evangelizadores cristianos, y precisamente estos tenían la solución.
San Patricio se había criado en la isla y sabía todo acerca de ella, y se dirigió al pueblo y les dijo que Jesús estaba con ellos y que no debian temer. Así que San Patricio sería el que se pondría en primera fila en la batalla.
A la madrugada una enorme turba de trasgos apareció en el horizonte, armados con lanzas y escudos de madera, los corazones de los hombres se encogieron. No obstante, San Patricio empezó a avanzar, sin mostrar miedo, sin empuñar ninguna arma ni vestir ninguna armadura, solamente su cruz.
Cuando la horda de trasgos estaba a punto de alcanzar al santo frente a los horrorizados soldados, el Sol refurgió en el momento que San Tomás alzó la cruz por encima de su cabeza.
Los trasgos quedaron deslumbrados y se echaron atrás, empezando a retirarse, para finamente regresar por donde habían venido para no volver jamás. El druida Luceitmail fue castigado por su traición, y encerrada su alma juntamente con la de la Banshee en una pierda que fue tirada a un rio.
Des de ese momento toda Irlanda deposito su fe en el cristianismo e hizo a Patricio su patrón. Minetras los duendes siguieron viviendo tranquilos y reciviendo sus ofrendas por las personas que creen en ellos, los afortunados que tienen un duende y la buena fortuna que trae.