El duende del Al-Andalus

En estas cálidas tierras los duendes principalmente desarrollan su vida por la noche, viven en cuevas, aljibes o, incluso, albuferas. Se decía de estos duendes que eran espíritus creados con una magia mora oculta, y que custodiavan suculentos teosoros y conocimientos.

Los siete duendes blancos

Una de las típicas historias en torno al mítico edificio de la alhambra, la de los siete espíritus blancos. Espíritus de moros, muy parecidos a duendes protectores de tesoros.

De acuerdo con la leyenda, siete espíritus o duendes pertenecientes a los abencerrajes, una familia noble morisca que participó en la defensa de la fortaleza de la alhambra y que fue asesinada por el rey de acuerdo con otra interesante leyenda, llegan a la ciudad una vez cada cien años y se lamentan por haber perdido un día Granada. Concretamente, el 2 de enero de cada año 92, por ser ese el día en el que Granada pasó a ser cristiana.

Puerta de la Justicia de La Alhambra

Existen documentos datados de 1792 según los cuales, sietes seres pequeños de fuerte luz blanca llegaron frente a la Puerta de la Justicia para comprobar si la mano alcanzaba la llave, símbolo de la reconquista musulmana de la ciudad. Al ver a la mañana siguiente que tanto la mano como la llave siguen en su posición original, los espíritus de los abencerrajes abandonaron entre fuertes gritos y sollozos las inmediaciones del monumento andaluz. El mismo episodio se repitió en 1882 y en 1992 con la misma suerte. ¿Qué pasará en 2092?

El tesoro de la Alhambra

También relacionada con el monumento de la Alhambra, esta leyenda entremezcla la aparición de duendes o espíritus moros con un tema recurrente en la tradición andaluza: los tesoros ocultos por los musulmanes que custodian dichos duendes. No sólo la capital, sino toda la provincia, está llena de este tipo de leyendas.

Cuenta la leyenda que Isabel de Portugal era vista todos los días acercarse sola y como hechizada a la sala de Comares, donde se sentaba durante horas a mirar un punto fijo en la pared de cuya existencia nadie más parecía darse cuenta. Poco a poco, comenzó a circular la leyenda de que en el palacio estaba bajo había una maldición, lo que espantó, ciertamente, a muchos de los trabajadores y de los propios habitantes de Granada.

Sala de los Comares

Pedro Machuca, arquitecto de palacio y amante de Isabel de Portugal, no lograba sonsacarle ninguna información a esta. Hasta que un día la joven reina le confesó que tras un pequeño hueco en la pared podía verse a un grupo de duendes o espíritus custodios de un hermoso tesoro más brillante que el sol.

Así pues, Pedro llamó a sus albañiles para hacer desmontar el muro. Tras de él encontraron un suculento botín con el que Carlos V pudo finalizar las obras de su palacio.

Origen de frases hechas

Des de las tierras béticas, más concretamente de la ciudad de Córdoba, nos ha llegado una arraigada frase hecha popular relacionada con los duendes. Los hechos sucedieron allá por mitad del siglo XIX en la calle del horno, que des de aquel entonces paso a llamarse la calle del horno del duende.

Esto era una familia que compartían piso con un duende maligno. Al principio solo eran objetos que se movían de sitio o puertas que quedaban abiertas dejando escapar al ganado, con el tiempo la cosa fue a más, los miembros de la familia no podían conciliar el sueño sin saber el significado de sus pesadillas.
Al poco tiempo, la madre, pieza fundamental para la familia se vio invadida por una extraña enfermedad, sus sospechas se confirmaban: un ente malicioso co-habitaba con la familia. Así pues, decidieron mudarse a otro lugar y quemar la antigua casa.
Una vez se creían a salvo, y entrado el último mueble, se oyó una voz procedente de los baúles que dijo:” Y ya estamos todos…”.
Des de aquel momento esta frase hecha ha quedado profundamente grabado en el lenguaje popular. Esta frase se utiliza cuando, al igual que el jodido duende, alguien inesperadamente se une a la fiesta.